La familia Arrabal Loring, Misioneros Laicos de la Consolata, de Málaga: Chico y Mónica, con sus hijos Javi, Teresa y Guille, se encuentran en Kenia, concretamente en Nairobi, desde hace ya dos meses y medio.
El 13 de enero 2007 fueron “re-enviados” a tierras africanas, donde ya habían vivido 5 años de misión en Ikonda, Tanzania. Y el día 16 llegaban a su destino.
Pasados algunos años desde la vuelta de su primera experiencia, la vocación por la misión ad gentes no les dejó de inquietar, hasta que decidieron de nuevo marchar para África, esta vez con sus tres hijos. El día de su despedida, Mónica nos decía en la Eucaristía que la decisión de marcharse con hijos ha resultado difícil, pero la confianza en Dios fue mayor y finalmente daban “el salto” hacia otro continente.
La facilidad que nos brinda Internet hace que su comunidad de origen del LMC, sus otros amigos y su familia, sepamos que cada vez se encuentran más aclimatados a esa nueva tierra “aunque hay ciertas cosas a las que una no se puede aclimatar, como la pobreza tan grande y denigrante que existe en el slum donde trabajamos, la enfermera y yo” nos dice Mónica pocos días después de su llegada a Nairobi. “No me resulta nada fácil acostumbrarme a los "street boys" o niños de la calle que abundan en el slum y en el camino que lleva hasta él (con sus botellas de pegamento todo el día pegadas a la nariz que los tiene totalmente "colocados"), así como las calles llenas de agua sucia y basura donde los niños caminan alegremente descalzos y comiendo todo lo que pillan con las manos (…) En estos barrios de chabolas no hay espacio para nadie ni intimidad alguna, los baños colectivos emanan un olor terrible”.
Nos cuentan que sienten todo el apoyo del IMC, del Superior y del Consejo. Chico es assistant administrator de la región de Kenia, trabajando con el administrador de la región (el hermano José Miguel, que también formó parte de las comunidades del LMC en Málaga). Mónica se ha incorporado como “medical coordinator” de los slums donde trabaja el IMC, unos 4-5 slums que intentan coordinarse para un futuro hospital que van a construir en Nairobi, y será referencia para estos barrios, ya que en la actualidad esta población tiene poco acceso a grandes hospitales.
A pesar de las dificultades, parece que también los niños están cada vez más integrados, aprendiendo inglés, haciendo nuevos amigos, participando de actividades, ilusionados con su nueva vida en África.
“Caminando "pole pole", despacito, para hacer las cosas medio bien y respetando mucho a la gente que lleva años o toda su vida, trabajando por esta gente”. Chico y Mónica saben que tienen una gran oportunidad de vivir el día a día intensamente y compartir muchos momentos, sintiéndose hermanos de cada una de las personas que se crucen en sus vidas. Les deseamos lo mejor, fuerza, ánimo, ilusión, confianza. |