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Colombia: al servicio de los pueblos menos favorecidos PDF Stampa E-mail
Scritto da Luz Stella Poveda, LMC   
ImageSiguiendo con el camino de reflexión empezado hace un año por el IMC, Los LMC Colombia nuevamente fuimos partícipes de la segunda sesión de la X Conferencia Regional. Éste espacio se constituyó en un motivo para estrechar lazos y vínculos con el Instituto, así como para compartir el camino recorrido como LMC y experimentar los desafíos propios de nuestra vocación misionera en el carisma de la Consolata, a partir de la experiencia de misión del IMC (60 años) en la región Colombia-Ecuador.

Los LMC estuvimos a cargo del compartir misionero realizado en horas de la noche, donde aprovechamos este espacio para dar a conocer la labor misionera de las comunidades locales y a nivel nacional, a saber: Animación Misionera; Comunicaciones: Boletín y Programa Radial; las ESPERE como herramienta de pastoral; la pastoral de Periferias: Manos Unidas y la Misión en comunidades Afrocolombianas: María La Baja.


Dentro de los textos pendientes a discutir que fueron analizados y sometidos a votación por el IMC para los siguientes seis años, fueron: Economía y Misión, Espacios de Misión Ad gentes y Estructura y reestructuración.

Dentro de los Espacios de Misión ad gentes, hubo un punto que tocó directamente a los LMC que se debatió y fue aprobado:

Reconocer, valorar y acompañar los LMC: ellos deberán tener autonomía de organización, administración y misión; interdependencia en el carisma, la espiritualidad y la formación; participación mediante convenios o contratos, en la misión del instituto

Desde allí quedó claro que los LMC somos una organización que está buscando entender el tipo autonomía, que le permita definir sus opciones misioneras e identificado al carisma misionero de la Consolata y al servicio de la misión ad gentes y no a ningún misionero del instituto en particular.

En efecto, este camino de discernimiento lo construiremos apoyados en el Centro de Misión y Cultura en cabeza del P. Antonio Bonanomi y el P. Renzo Marcolongo será nuestro acompañante. Igualmente cualquier iniciativa de trabajo misionero conjunto IMC-LMC se hará de organización a organización, mediada por una carta de petición del equipo misionero (tanto al IMC como al LMC) que requiera la presencia de laicos ó por parte del laico (a los LMC) para realizar todo el proceso de manera concertada (mediante un convenio) y lograr hacer el proceso de acompañamiento al laico antes, durante y después de su experiencia misionera que es una experiencia comunitaria LMC

Además surgieron varios desafíos para la organización de los LMC Colombia a nivel de vida, formación, economía y misión:

Continuar con el proceso de acompañamiento a los comunidades Afro colombianas de María La Baja a partir de la experiencia de Margarita y Julia, por medio de la realización de un proyecto misionero concreto de los LMC. A la vez, se abre la posibilidad de otra experiencia de misión en Colombia con comunidades indígenas: Embera-Chamí y a nivel del contiente: México

Todos éstos retos nos invitan a pensar que un tipo de misión sencilla, en equipo, con pocos recursos, desde los nuestros y desde nuestra entrega y nuestra pobreza, sin tantas estructuras y con base en la formación humana y la dignidad de los pueblos es posible. Por esto es importante:

1. Trabajar la misión en lo posible desde el trabajo en equipos conformado por: laicos, religiosos y religiosas. Es decir hacer un proceso de formación fundamentado en el trabajo en equipo y/o comunidad a partir del desprendimiento, la paciencia, la tolerancia y el respeto por el otro.

2. Ser concientes que la razón de ser de los LMC es la misión ad gentes y prepararnos para ello. La misión valida y da autenticidad a nuestra vocación misionera, sólo desde allí tiene sentido nuestra formación, economía y proyecciones.

3. El laico es un voluntario de la misión, es decir, está llamado a la donación total de su ser, por eso la misión es un llamado a testimoniar la fe en todas sus dimensiones: personal, psicoafectiva, social, profesional y espiritual

4. La vocación laical es un estilo de vida que se fundamenta en la sencillez, el compartir fraterno, la economía comunitaria, el enriquecimiento espiritual, personal y profesional por y desde la entrega a la misión.

5. El laico debe estar dispuesto a trabajar con pocos medios, dar desde su pobreza y trabajar desde la pobreza (material, espiritual y humana) de la comunidad que acompaña, buscando en lo posible ser recursivo y creativo

6. El proyecto misionero es fundamental y clave a la hora de materializar un trabajo misionero, abre perspectivas y opciones para otros laicos y asegura la continuidad de la labor realizada.

7. Los proyectos de consecución de recursos tienen sentido a partir de la búsqueda de una economía de autosostenibilidad y no de dependencia

Confiamos que el Espíritu Santo va renovando, abriendo y conduciendo los caminos, alentando nuestras opciones, nos exhorta a purificar nuestras motivaciones ó intenciones y nos anima a comprometernos con el Reino desde nuestra condición de vida laical, nuestra entrega sincera, capacidad de riesgo y donación al servicio de la misión ad gentes.

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Fraternalmente
Luz Stella Poveda
LMC Colombia
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Missione Oggi

POBRES Y POBREZA EN LA FORMACIÓN MISIONERA
Introducción

Se ha pedido una reflexión sobre cómo usar los bienes materiales durante el currículo formativo del Misionero de la Consolata. Tema actual en este momento histórico que estamos viviendo a nivel de sociedad y a nivel de Instituto. A nivel socio-económico nos encontramos en una sociedad post-moderna donde el consumismo arrasa no sólo las personas sino también las estructuras e vida de la Iglesia. A nivel de Instituto porque hoy nuestras comunidades son internacionales e interculturales con diferencias culturales en la apreciación de pobres y pobreza, de economía y hasta de estratos sociales bien diferenciados.
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