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Colombia: Niñas, niños y adolescentes en los grupos armados ilegales |
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Scritto da Colombia Soy Yo
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Para conocer más sobre la situación de niñas, niños y adolescentes que han sido reclutados por los grupos armados al margen de la ley en Colombia y como preámbulo a la Jornada Mundial contra el reclutamiento de niñas, niños y adolescentes, dejamos a su disposición la siguiente información.
"Aquí entendemos que no existe el “reclutamiento voluntario” de niños, niñas y adolescentes (NNA), pues toda vinculación es forzada independientemente de los medios de co-optación y que los niños no solo están siendo reclutados para combatir sino que son empleados bajo diversas modalidades por los grupos armados, modalidades que incluyen la milicia, la cooperación y las bases de apoyo, todas orientadas a cumplir múltiples propósitos relacionados directamente con el desarrollo conflicto armado. Este planteamiento está en sintonía con el derecho internacional humanitario actual, que interpreta el “usar menores para participar en enfrentamientos” de forma amplia, lo que incluye v.g. trabajos de inteligencia, apoyo o mensajería." PRISIONEROS COMBATIENTES Datos del primer informe exploratorio sobre el uso de niños niñas y adolescentes para los propositos del conflicto armado en colombia. Dra. Natalia Springer, Fundación Maya Nasa - Descargue aquí el estudio"Sumado a las anteriores formas de victimización, el reclutamiento ilícito es utilizado de manera recurrente como estrategia de guerra y como forma de sometimiento de la población civil; es un fenómeno que afecta especialmente a las poblaciones en condiciones de mayor vulnerabilidad y por este motivo, los adolescentes, los niños y las niñas son generalmente las víctimas más comunes de esta práctica." Caracterización de las niñas, niños y adolescentes desvinculados de los grupos armados ilegales: Inserción social y productiva desde un enfoque de derechos humanos. Informe de la Defensoria del Pueblo, La niñez y sus derechos - Descargue aquí el informe"Un día me escapé durante el día. Había dejado todas mis armas atrás. Estaba haciendo centinela y me huí. Me cogieron después de una hora. Los milicianos me reconocieron, incluso con la ropa de civil que me había puesto. Lloré cuando me cogieron. Les rogué que me dejaran ir. Me amarraron con una cadena de metal. No podía mover mis brazos. No me dejaron hablar en el consejo de guerra. Afortunadamente votaron por no matarme. En cambio me hicieron cavar veinte metros de trinchera, me mandaron veinte veces por la leña, y me amarraron a un palo por dos semanas. Me tocó hablar al frente de todos explicándoles por qué había tratado de desertar, por qué había hecho ese error." Aprenderás a no llorar, Human Rights Watch. Descargue aquí el informe |